El título sugerente, de matices poéticos de esta novela, la segunda de Alicia Miranda Hevia, publicada recientemente en San José, Costa Rica, confirma su habilidad y dominio narrativos, iniciados con la novela San Isidro (1980) y un libro inédito de cuentos, cuya publicación no se puede aplazar más, pues constituye un vacío en las letras costarricenses.
Alicia Miranda tiene una sólida formación académica, sustentada en su Licenciatura en Letras por la Universidad de Costa Rica y en un doctorado en Literatura por la Universidad de París III, la Nouvelle Sorbonne. Su libro Novela, discurso y sociedad, corresponde a esa formación. Se introduce en el análisis y la investigación literarios, en la evaluación de la novela Diario de una multitud de la escritora costarricense Carmen Naranjo como base de su trabajo.
San Isidro abre el ciclo novelístico que intenta recuperar la infancia y la adolescencia en un clima de nostalgia marcado por rasgos autobiográficos.
Esta novela, en virtud de su “estilo claro, sutil”, fue recomendada por el jurado del concurso Editorial Costa Rica de 1978 para su publicación.
La huella de abril prosigue esa búsqueda en un tiempo y espacio mayores. La historia recrea épocas, personajes, temas con originalidad y gracia constantes. El narrador maneja con igual destreza el diálogo y la introspección y trabaja la lengua, los dominios de la vida cotidiana, la materia de los sueños, de las conversaciones anodinas y de las relaciones amorosas. Las imágenes de la ficción transcurren cinematográficamente: las etapas de la vida de la protagonista, su mundo familiar, el de sus amigas, las primeras lecturas, el interés por la Divina Comedia, Horacio, Dostoievski, su trabajo y compromiso políticos, dominantes en la universidad latinoamericana a partir de 1960, la experiencia de sus viajes a los Estados Unidos, a París, como estudiante de posgrado.
El lector se interroga y busca una señal que le permita explicar la huella de abril, y sólo al final encuentra lo que tal vez sea un signo semiótico, cuando el personaje-narrador reinicia la escritura del ciclo novelístico abierto al porvenir.